Un estudio establece el beneficio de empezar el tratamiento antirretroviral inmediatamente después del diagnóstico | Fundación Lucha contra el Sida

Un estudio establece el beneficio de empezar el tratamiento antirretroviral inmediatamente después del diagnóstico

21/07/2015
  • El trabajo  indica que comenzar el tratamiento de forma inmediata reduce un 57% las posibilidades de desarrollar enfermedades graves o fallecer. Hasta ahora, la decisión de iniciar la medicación variaba según el país o el centro sanitario, y se basaba en la aparición de síntomas o en el descenso del número de linfocitos T CD4 por debajo de un nivel determinado.
  • A la vista de los resultados obtenidos, que se publican hoy en el New England Journal of Medicine y se presentarán en la conferencia de la International AIDS Society, que comenzó ayer en Vancouver (Canadá), la OMS ya está trabajando para implementar el tratamiento inmediato en todo el mundo, principalmente en los países de ingresos bajos.
  • Recientemente se ha demostrado que tomar medicación antirretroviral y tener una carga viral indetectable reduce significativamente la transmisión del VIH, por lo que iniciar el tratamiento cuanto antes no sólo supondrá un beneficio para el paciente, sino también para la salud pública, ya que reducirá la transmisión del virus entre la población.
  • La Fundación Lucha contra el Sida es uno de los centros que firma el trabajo, que ha realizado el seguimiento de 4.685 pacientes en 215 centros de 35 países durante una media de 3 años. El estudio, el mayor realizado jamás en personas con infección por VIH que no han iniciado aún tratamiento antirretroviral, ha sido coordinado por el INSIGHT Strategic Timing of AntiRetroviral Treatment (START) Study Group.

Iniciar el tratamiento antirretroviral (TAR) inmediatamente después de diagnosticar la infección por VIH reduce un 57% el riesgo de desarrollar enfermedades graves o la muerte en los pacientes, sea cual sea su estado de salud en el momento del diagnóstico. Es la conclusión de un estudio multicéntrico que durante 3 años ha realizado el seguimiento de 4.685 pacientes en 215 centros de 35 países, y en el que ha participado la Fundación Lucha contra el Sida. Hasta hace poco, el inicio del TAR solía retrasarse hasta la aparición de síntomas clínicos o la disminución del número de linfocitos T CD4 (las células diana del VIH) por debajo de un nivel que pudiese considerarse potencialmente peligroso para la salud del paciente. A raíz de estos resultados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya está trabajando para poner en marcha un cambio de paradigma que obligará a ofrecer la medicación de manera inmediata en todos los países del mundo, por lo que este estudio implicará cambios en la estrategia de tratamiento contra el sida a nivel global. El trabajo, que se publica hoy en el New England Journal of Medicine, se presentará en la conferencia de la International AIDS Society que se celebra en Vancouver (Canadá), donde expertos de todo el mundo debatirán sobre sus consecuencias prácticas.

La infección por VIH produce una pérdida progresiva de linfocitos T CD4 (coloquialmente conocidos como “defensas”), y la morbilidad y mortalidad por sida se incrementan de manera proporcional al descenso de estas células. Hasta hace poco, el TAR se iniciaba cuando los linfocitos T CD4 se situaban por debajo de un nivel determinado. Este nivel ha ido variando a lo largo de los años, pasando desde 200 céls/mm3 o 350/mm3 hace unos años, hasta 350/mm3 o 500/mm3 en la actualidad. Esto motivaba que los sujetos con un recuento de T CD4 superior a 350 o 500 pudieran optar, de acuerdo con sus médicos, por no recibir tratamiento y realizar sólo un seguimiento. El estudio Initiation of antiretroviral therapy in early asymptomatic HIV infection (START) se diseñó para comprobar si sería beneficioso comenzar el TAR con un recuento de linfocitos T CD4 superior a 500/mm3, aunque el paciente no presentara síntomas de ningún tipo. Se trató de un diseño muy ambicioso y complejo que trataba de responder a una pregunta de gran impacto clínico.

START se inició en marzo de 2011 con 4.685 pacientes que no habían iniciado nunca tratamiento, tenían un recuento de T CD4 superior a 500 mm/3 y presentaban un buen estado de salud. De ellos, 2.326 iniciaron el tratamiento de forma inmediata (grupo inmediato), y 2.359 se derivaron al grupo que inició la medicación cuando su recuento de T CD4 disminuyó por debajo de 350/mm3, desarrolló sida o presentó alguna condición clínica que aconsejara la toma de medicación (grupo diferido). Después de 3 años, 42 participantes del grupo inmediato y 96 del grupo diferido habían desarrollado enfermedades graves (tuberculosis, sarcoma de Kaposi, linfomas u otros cánceres no relacionados con el sida) o habían fallecido. 

Los porcentajes de aparición de estas complicaciones graves son bajos, pero la diferencia entre grupos es estadísticamente significativa: en el grupo inmediato, sólo el 10% de estos casos graves sucedieron antes del inicio del TAR, mientras que en el grupo diferido esta cifra se elevó hasta el 71%. Esto demuestra que los que iniciaron el tratamiento de forma inmediata tuvieron un 57% menos de riesgo de contraer una enfermedad grave o fallecer. Además, no se observó un incremento de efectos adversos derivados del tratamiento, un punto importante sobre el que se requería información.

Aunque estaba previsto que el estudio se prolongara hasta finales de 2016, ante estos resultados el comité de seguridad decidió el pasado 15 de mayo parar el estudio, un año y medio antes de lo previsto, y difundir los resultados de inmediato

Beneficios a nivel individual y público

El estudio complementa el hecho, recientemente demostrado, de que recibir TAR y tener una carga viral (cantidad de VIH en el plasma sanguíneo) indetectable reduce significativamente las posibilidades de contagiar el virus, por lo que el tratamiento precoz supone un beneficio no sólo para el paciente en concreto, sino también para la salud pública, al bloquear la transmisión por vía sexual o parenteral

Los resultados tienen implicaciones globales en el tratamiento del VIH, ya que refuerzan la necesidad de mejorar los programas de diagnóstico y tratamiento precoz del VIH. “A partir de ahora, habrá grandes cambios”, indica Josep Maria Llibre, médico e investigador de la Fundación Lucha contra el Sida que ha participado en la redacción del manuscrito final. La OMS ya está trabajando para implementar esta nueva estrategia de tratamiento, principalmente en los países de ingresos bajos. “El desafío es enorme, pero la solidez de los datos no nos permite mantenernos de brazos cruzados. Habrá que destinar presupuesto y equipos humanos para implementarla en todo el mundo”, explica el investigador. Esto implica ser capaces de explicar estos resultados a la población, a las autoridades sanitarias nacionales e internacionales, e implementar programas a gran escala para su puesta en práctica.
 

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