Se demuestra la utilidad de las inmunoglobulinas para tratar la neumonía causada por la COVID-19 | Fundación Lucha contra el Sida

Se demuestra la utilidad de las inmunoglobulinas para tratar la neumonía causada por la COVID-19

23/10/2020

 

Los datos obtenidos constatan el beneficio que puede suponer la administración de una dosis elevada de inmunoglobulinas por vía intravenosa en el momento del inicio de la dificultad respiratoria en pacientes con neumonía por COVID-19, y apuntan a que una iniciación temprana de este tratamiento puede evitar su evolución a insuficiencia respiratoria aguda.

 

Recientemente, se han publicado en la revista Clinical Microbiology and Infection los resultados de un estudio prospectivo, no randomizado y compasivo realizado en el Hospital Germans Trias i Pujol gracias a la financiación de la campaña #YoMeCorono. Este estudio, liderado por investigadores de la Fundación Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas y el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, demuestra la utilidad de las inmunoglobulinas administradas por vía intravenosa (IVIG por sus siglas en inglés), para controlar la respuesta exagerada del sistema inmunitario y la consecuente hiperinflamació que causa la COVID-19 en algunos pacientes.

 

 

La reacción del sistema inmunológico frente a la COVID-19


Cuando nos infectamos con el coronavirus, nuestro sistema inmunológico se pone en marcha. Los macrófagos son el tipo de células más importante que entra en acción para defender el organismo: son ellos los que se dirigen al ARN del coronavirus para liquidarlo, y lideran la acción de unas proteínas llamadas citoquinas.


En este momento pueden pasar dos cosas: la primera es que, gracias a la activación del sistema inmune, nuestro organismo pueda vencer el virus; por eso hay enfermos con coronavirus casi sin complicaciones y que no han necesitado ningún tipo de medicación. Pero en un 5-10% de pacientes, todavía no se sabe por qué, la respuesta de las citoquinas se magnifica y se descontrola generando lo que se conoce como una 'tormenta de citoquinas'. Nuestro sistema inmunológico se convierte entonces en nuestro peor enemigo.


"Durante una tormenta de citoquinas se crea una especie de reacción autoinmune, una lucha contra nuestro propio cuerpo, que provoca la inflamación de varios órganos. Concretamente en el pulmón, esta tormenta de citoquinas provoca un edema, una acumulación de líquido, que causa insuficiencia respiratoria. Esta es la principal causa de muerte de los pacientes con COVID-19 ", nos explica la Dra. Luisa Pedro-Botet, de la Fundación Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas.

 

Las inmunoglobulinas y sus usos terapéuticos

Las inmunoglobulinas son proteínas plasmáticas que actúan de forma natural como anticuerpos para la defensa del organismo frente a infecciones, y tienen un numeroso abanico de aplicaciones cínicas. Se utilizan, por ejemplo, para la prevención de infecciones en pacientes con inmunodeficiencias o con enfermedades autoinmunes.


Además de su acción como anticuerpos neutralizantes, ahora se sabe que el tratamiento con inmunoglobulinas puede ayudar a modular la respuesta inmune y detener esta tormenta de citoquinas asociada a algunos pacientes graves de COVID-19.

 

Los resultados del ensayo clínico

En el estudio, se hizo el seguimiento de cinco pacientes de entre 24 y 80 años durante cuatro-cinco semanas comprendidas entre el 2 de abril y el 18 de junio de 2020, durante su hospitalización y después de recibir la alta. Todos ellos estaban recibiendo hidroxicloroquina ya que, aunque el fármaco ha sido descartado a posteriori como tratamiento de la COVID-19, en aquel momento no existían recomendaciones terapéuticas en otro sentido. Todos los pacientes tenían neumonía causada por la COVID-19.


Las inmunoglobulinas se les administraron por vía intravenosa una vez al día, comenzando con una dosis de 60 ml/hora, para incrementarla hasta 100 ml/hora una vez comprobada la tolerancia por parte del paciente.


Después de la infusión de IVIG, la puntuación NEWS (un sistema de medición del riesgo de presentación de complicaciones en pacientes ingresados) mostró un descenso progresivo en los cinco pacientes, alcanzando valores mínimos a día 14. Todos ellos habían requerido oxígeno suplementario en el momento del ingreso en el hospital, pero sus condiciones respiratorias mejoraron rápidamente tras iniciar el tratamiento: el tiempo medio de normalización de la saturación de oxígeno y la presión arterial fue de 3,6 días. El número de linfocitos aumentó progresivamente hasta día 14, mientras que el número de neutrófilos se normalizó el día 3. Los principales biomarcadores inflamatorios (IL-6, proteína C-reactiva y fibrinógeno) disminuyeron el día 7, alcanzando valores normales el día 14. Ningún paciente desarrolló eventos trombóticos u otros efectos adversos durante el estudio o el seguimiento posterior tras el alta hospitalaria. Tampoco ninguno evolucionó hacia dificultad respiratoria aguda ni requirió ingreso en la UCI.


"A pesar del pequeño número de pacientes estudiados y la ausencia de un grupo control, los resultados coinciden con observaciones anteriores que indican la utilidad clínica de las IVIG para el tratamiento de la neumonía provocada por la COVID-19" explica el Dr. Esteban Reynaga, primer autor del estudio. Y añade, "en paralelo, otras vías terapéuticas se han mostrado útiles para luchar contra la tormenta de citoquinas, como por ejemplo el uso de anticuerpos neutralizantes o el del inmunomodulador llamado dexametasona, pero serán necesarios más ensayos comparativos de seguridad y efectividad para dar prioridad a la mejor estrategia para tratar la neumonía causada por la COVID-19 ".

 

 

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