Carta de agradecimiento al equipo de la Fundación | Fundación Lucha contra el Sida

Carta de agradecimiento al equipo de la Fundación

29/04/2014

Admirado y apreciado Dr. Bonaventura Clotet,

Me dirijo a usted por su cargo de coordinador o director de la unidad de VIH del Hospital Germans Trias i Pujol. También por ser el impulsor o director de la Fundación Lucha contra el Sida. Mi nombre es Manel Iglesias Marí y hace más de 16 años que me atienden en esta Unidad. He colaborado dando mi opinión a través del sistema de evaluación de encuestas que utilizan en la Unidad, pero creo que ha llegado el momento de dar las gracias.
 
Quiero dar las gracias a todo el equipo que trabaja en la Unidad. A los que vemos, y a los que están en IrsiCaixa y ni siquiera vemos o conocemos. Quiero dar las gracias a la gente que te recibe en recepción, especialmente a Sandra, que parece tener un don especial para saber qué día necesitas un abrazo o dos besos cuando tienes cara de sentirte mal o rechazado.
 
Quiero dar las gracias a las personas de enfermería. Por ensayos clínicos, conozco a Jordi y Cristina, pero hace dos años que me sacan sangre dos enfermeras que se preocupan de tratarme por mi nombre y yo (me siento culpable) no sé ni cómo se llaman. Son personas que buscan el lugar adecuado para pinchar sin dolor, sin moratones, sin molestias. Gracias a las enfermeras.
 
Gracias a María José Ferrer que, tras 16 años, me ha hecho entender finalmente que mi defensa de carácter autodestructivo no era la más adecuada. Me ha enseñado a convivir con mi enfermedad, a vivir, a tener más ganas de vivir.
 
Gracias a Carmina que, pese a no ser mi psicóloga, me atendió un día sin cita y sin previo aviso y me ayudó en todo lo posible. Gracias a Carla, por intentar una y otra vez, sin descanso, animarme a comer sano y dejar de alimentarme mal y a base de porquerías.
 
Gracias al Dr. Díez que, como psiquiatra, muestra el carácter más comprensivo y abierto que he podido conocer.
 
Gracias a todo el equipo médico que investiga y trabaja en esta enfermedad, al Dr. Clotet, comprometido con las personas que sufrimos esta enfermedad desde que comenzó a aparecer, cuando nadie quería saber mucho sobre este tema. Gracias al Dr. Romeu por su seriedad, coherencia y serenidad absolutas. Gracias a la Dra. Beatriz Mothe, que combina de manera espectacular la atención profesional y la humanidad en el trato personal. Gracias a los médicos que me han atendido en alguna ocasión y de quienes ni siquiera recuerdo su nombre. Gracias al proctólogo, que intenta hacer agradables unas pruebas bastante desagradables.
 
En fin, me siento orgulloso de ser atendido en una unidad hospitalaria donde los recortes sanitarios presupuestarios no se han notado prácticamente gracias a que los profesionales trabajan igual o más que antes cobrando mucho menos dinero.
 
Me duele escuchar en alguna ocasión quejas en la sala de espera sobre los 15 minutos de retraso que llevan en su visita médica. Pienso que, a menudo, en el tiempo programado es imposible atender a un paciente. Los profesionales de la Unidad, a costa de desayunar de cualquier manera, intentan atender a todos de la manera más adecuada.
 
También quería hacer una sugerencia como profesor de instituto de enseñanza secundaria, que es seguir insistiendo en que la mejor vacuna contra esta enfermedad es la prevención. Me duele ver que en algunos centros educativos ya no se habla del 1 de diciembre, o se habla del preservativo sólo como instrumento para evitar embarazos no deseados. Así, volvemos a las creencias casposas que cuando la chica tiene la regla no es necesario usar preservativos ya que no hay riesgo de embarazo.
 
También quiero rendir un homenaje a las personas que sufrimos esta enfermedad. Creo que, hoy por hoy, somos la mejor vacuna para evitar que continentes como Europa sean lugares propicios para una pandemia. La mayoría de las personas que sufrimos la enfermedad hemos recibido la información necesaria, hacemos todo lo posible para evitar contagios y tomamos la medicación para mantener nuestra carga viral indetectable o lo más baja posible. Creo que el trabajo que estamos haciendo como personas que padecen esta enfermedad es muy importante. Sin desmerecer la investigación médica o científica, yo, desde el ámbito de las humanidades, sólo puedo reconocer el esfuerzo de la mayoría de personas que padecen esta enfermedad como instrumentos básicos en la prevención o extensión de la epidemia.
 

Arenys de Munt, 13 de abril del 2014.

Manel Iglesias Marí

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