La carrera hacia la vacuna de la COVID-19 | Fundación Lucha contra el Sida

La carrera hacia la vacuna de la COVID-19

29/07/2020

 

Nunca antes la comunidad científica había actuado de una manera tan coordinada ni había destinado tantos recursos para solucionar un problema. Se está haciendo un esfuerzo titánico para acortar los plazos que caracterizan la investigación en el campo de las vacunas, con una implicación sin precedentes por parte de la industria farmacéutica, que deberá ocuparse de la producción de dosis en el menor tiempo posible para permitir las campañas masivas de vacunación necesarias cuando un candidato se demuestre seguro y eficaz.

 

Hay que tener en cuenta que, una vez superadas las fases pre-clínicas (in vitro y en animales), un ensayo clínico de vacuna en humanos conlleva varias fases. En la fase 1, la vacuna se prueba en pequeños grupos de entre 20 y 100 personas sanas para confirmar que es segura y efectiva, identificando posibles efectos secundarios y determinando la dosis adecuada. Un estudio en fase 2 ya requiere la participación de varios cientos de personas con el objetivo de evaluar los efectos secundarios más comunes a corto plazo y ver la reacción del sistema inmune. Un ensayo en fase 3 es mucho mayor. Participan varios miles de voluntarios para comparar cómo evolucionan las personas que son vacunadas respecto a las que no. También se recogen datos estadísticos sobre la efectividad y la seguridad de la vacuna. Esta fase también sirve para detectar otros posibles efectos secundarios que hayan pasado desapercibidos en la fase 2. Por último, muchas vacunas se someten a una fase 4 después de ser aprobadas. El objetivo es recoger aún más información que pueda reforzar su seguridad y eficacia.

 

El desarrollo de una vacuna en condiciones normales puede extenderse durante años, incluso décadas. Los investigadores siguen un proceso lineal en el que cada evidencia analiza hasta el mínimo detalle antes de dar un nuevo paso. En la situación actual de pandemia, pero, muchas fases se ejecutan en paralelo para ganar tiempo.

 

En España, hay al menos diez proyectos de investigación en marcha buscando una vacuna desde diversas perspectivas. Todos los estudios se encuentran en fase pre-clínica. Entre estos proyectos destaca el llevado a cabo por el consorcio formado por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y el Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA-CRESA).

 

Sus investigadores buscan vacunas mediante VLP (del inglés Virus-Like Particles), proteínas virales derivadas de las proteínas estructurales de un virus, que no tienen capacidad infectiva. Los resultados preliminares del primer candidato a vacuna basada en la proteína S permiten ser optimistas, ya que genera una importante respuesta inmune con producción de anticuerpos neutralizantes.

 

En cuanto a los proyectos en curso a nivel internacional, estos son actualmente los tres más avanzados:

 

  • Instituto Jenner de la Universidad de Oxford (Reino Unido). En este proyecto, el más importante que se está llevando a cabo en Europa, también participa la farmacéutica AstraZeneca. Utiliza una versión atenuada de virus del resfriado común. Los científicos han detectado que la posible vacuna genera los anticuerpos y las células T que podrían ser las adecuadas para generar una respuesta inmune contra la COVID-19, pero todavía tienen que demostrar que esta respuesta es suficiente para evitar la infección. El equipo calcula su probabilidad de éxito en un 80%, y acaban de comenzar la fase 3 en Brasil, Sudáfrica y el Reino Unido. Según sus estimaciones, podría estar ya disponible para octubre o noviembre de este año, ya que han iniciado su producción en paralelo a las pruebas clínicas. Alemania, Francia, Italia y Países Bajos han firmado un contrato con AstraZeneca para el suministro de hasta 400 millones de dosis de esta vacuna, destinadas a toda la población de la UE, incluida España.

 

  • Sinovac (China). Esta propuesta china parte de virus inactivos purificados, y ha generado muchas expectativas. Acaba de arrancar la fase 3, comenzando a reclutar voluntarios este mes de julio. Brasil ha dado el visto bueno para que la compañía pruebe la vacuna experimental en voluntarios de este país.

 

  • Moderna / Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas NIAID (Estados Unidos). Esta vacuna está basada en ARN mensajero combinado con el código genético del virus, y España participará en su proceso de producción. Se encuentra ya en fase 3 de ensayos clínicos, con una muestra de 30.000 personas. Los participantes recibirán aleatoriamente una dosis del fármaco o una de placebo. Los resultados de la fase 1 revelaron que la vacuna había sido bien tolerada y generó una actividad de anticuerpos neutralizantes. Otro estudio ha demostrado también su efectividad en primates.

 

Científicos de todo el mundo están permanentemente conectados para conocer todos los resultados y el conocimiento que van generando los diversos estudios para poder aplicar cualquier novedad lo más rápidamente posible, de manera que un avance en cualquier parte del mundo puede condicionar la evolución del resto de proyectos. No sabemos cuál será el proyecto que dará como resultado la esperadísima vacuna, pero una cosa está clara: la solución definitiva será un triunfo de la comunidad científica a nivel global.

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