La perspectiva de género en el VIH | Fundación Lucha contra el Sida

La perspectiva de género en el VIH

06/06/2019

 

La inclusión de la perspectiva de género en materia de salud busca identificar las diferencias sociales y culturales experimentadas por mujeres, hombres y otras identidades, y saber el impacto que tienen en su relación con la salud. De este modo, mientras el sexo, que tiene en cuenta las diferencias puramente biológicas, puede indicar diferentes factores de riesgo o la necesidad de uno u otro tratamiento ante una misma patología, el género puede determinar aspectos como, por ejemplo, las diferentes posibilidades de acceso a la atención sanitaria o la mejor o peor disposición para la adherencia a los tratamientos. 

 

En el campo de la investigación, y a pesar de las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, gran parte de los estudios todavía no están filtrados con esta óptica. Y en el caso de la investigación sobre el VIH, la situación no varía: los estudios que exploran las diferencias de género en la calidad de vida relacionada con la salud en personas que viven con el VIH son escasos y contradictorios. 

 

Un grupo de expertos en la materia liderados por Carmina R. Fumaz, psicóloga de la Fundación Lucha contra el Sida, ha publicado recientemente un artículo en la revista científica AIDS CARE donde se exponen los resultados de un estudio en el que se evaluaban las diferencias en la calidad de vida relacionada con la salud de 744 personas con VIH según su género. 

 

Los resultados muestran contrastes importantes. En el caso de los hombres, algunos de los factores determinantes para una mejor calidad de vida relacionada con la salud física fueron, por ejemplo, el hecho de estar empleados y no tener preocupaciones económicas, tener interiorizado el estigma asociado al VIH, o disfrutar de una alta satisfacción con su imagen. En lo que respecta a las mujeres, adquirían mayor importancia variables como el tiempo transcurrido desde el diagnóstico de VIH (a menor tiempo, mejor calidad de vida), o el hecho de no haber experimentado situaciones de rechazo y estigma.  

 

Si nos fijamos en la salud mental, los hombres estaban más condicionados por variables como tener una pareja estable, un comportamiento saludable, o ser hábil en la resolución de problemas. En las mujeres, eran decisivos recuentos altos de células CD4, o el grado de autoestima y de satisfacción con la imagen corporal.  

 

Todos los participantes en el estudio, independientemente de su género, coincidieron en que su calidad de vida mejoraba en ausencia de infecciones oportunistas y de efectos secundarios de la medicación o del propio VIH. Para la salud mental, también era clave mantener bajo el nivel de estrés. 

 

Profundizar sobre el papel que juegan el sexo y el género en la salud contribuye a mejorar el estado de salud de las personas en general y de poblaciones concretas, como la de personas que viven con el VIH. Son necesarios más estudios en esta área para establecer conclusiones pero, en definitiva, y con la certeza de que el análisis de género tiene que ir siempre acompañado de la búsqueda de la equidad para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, las diferencias observadas permiten descubrir nuevas perspectivas, plantear nuevas preguntas y abrir nuevas áreas de investigación y aplicación para dar respuesta a necesidades y demandas de toda la sociedad.

: Publicaciones
Envía tu comentario
CAPTCHA
Aquesta pregunta és per comprovar si vostè és un visitant humà i prevenir enviaments d'spam automatitzat.