La Fundación crea una Unidad Funcional de Envejecimiento Saludable | Fundación Lucha contra el Sida

La Fundación crea una Unidad Funcional de Envejecimiento Saludable

22/01/2020

 

Más de un 50% de los aproximadamente 3.000 pacientes con VIH que se visitan en el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias son personas que, gracias al éxito de la terapia antirretroviral, ya han sobrepasado los 50 años. En muchos casos, los años de convivencia con el virus y los fármacos han tenido consecuencias negativas para su salud, y ahora, además -y afortunadamente-, se están haciendo mayores. Hoy en día, las personas con la infección por el VIH tienen una esperanza de vida casi equivalente a la del resto de la población. Así pues, tiene que afrontar toda una lista de molestias o disfunciones que son las propias del envejecimiento, seas o no VIH positivo.

 

De hecho, el incremento de la esperanza de vida ha supuesto un fuerte envejecimiento de nuestra sociedad en general. La tendencia hacia una población más longeva ha llevado hospitales y ambulatorios a atender cada vez más personas que acumulan varias patologías y enfermedades crónicas. La Fundación Lucha contra el Sida, sin embargo, se propone ir un paso más allá, con la voluntad no sólo de diagnosticar y tratar estas comorbilidades, sino de procurar un envejecimiento saludable a los pacientes que nos visitan.

 

Para ello, se ha creado un circuito asistencial que incluye profesionales de diversos ámbitos. Sus objetivos, ofreciendo una atención integral y multidisciplinar, son revisar y minimizar los factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de patologías relacionadas con el envejecimiento, interviniendo a nivel terapéutico siempre que sea necesario.

 

De la observación a la acción

 

La Dra. Eugènia Negredo, líder de la línea de investigación en envejecimiento y cronicidad de la Fundación Lucha contra el Sida, con base en el Hospital Germans Trias, coordina desde hace 5 años una cohorte de personas mayores de 50 años, con una media de 20 años de infección por VIH, llamada cohorte Over50. En la población general, las personas son clasificadas como mayores y pueden acceder a la atención geriátrica a los 75 años; en el caso de las personas con VIH, a partir de los 50 ya se las clasifica como pacientes de edad avanzada. "La mayoría tardaron mucho en iniciar la terapia antirretroviral, ya que antes se esperaba a hacerlo hasta que las defensas estaban a niveles muy bajos porque los tratamientos disponibles eran muy tóxicos para el organismo. Tomándolos se frenaba el VIH pero se provocaban daños, a menudo irreparables, a nivel hepático, renal, óseo o cardiovascular, entre otros", explica la Dra. Negredo. El sistema inmunitario de estos “veteranos del VIH”, por el hecho de haber estado trabajando permanentemente contra la infección crónica durante muchos años, envejece de manera más marcada. Los datos obtenidos han permitido establecer una serie de criterios para favorecer el diagnóstico y tratamiento de las patologías asociadas a este envejecimiento acentuado. Todas las herramientas se pondrán al alcance de los pacientes en la nueva y pionera Unidad Funcional de Envejecimiento Saludable.

 

Parte de los esfuerzos se centrarán en detectar casos de fragilidad, entendida como un estado de alta vulnerabilidad que conlleva un aumento del riesgo de eventos adversos para la salud. Según Negredo, "en los últimos años, la falta de actividad física y la malnutrición han sido identificados como causas potencialmente reversibles de este estado y, de hecho, el ejercicio físico ha demostrado ser eficaz para mejorar diferentes componentes del síndrome de fragilidad, como puede ser la sarcopenia (pérdida de fuerza y masa muscular)". Por ello se propondrá a los pacientes con fragilidad o prefragilidad y sarcopenia un programa basado en dieta y ejercicios específicos.

 

Por otra parte, se ofrecerá una consulta para la deshabituación del tabaco, cuyo consumo está íntimamente relacionado con enfermedades del sistema respiratorio y cardiovascular. También se promoverá la terapia psicológica con grupos reducidos de personas mayores, para combatir consecuencias del envejecimiento que podrían pasar desapercibidas, como la soledad o los cambios relacionales y afectivos. En cuanto al deterioro cognitivo, que se evidencia con pérdidas de memoria o la ralentización de la capacidad de razonamiento, por ejemplo, también se proporcionará un seguimiento encarado a prevenir y detectar este tipo de alteraciones. El circuito creado para atender a las personas que envejecen con el VIH incluirá la detección y diagnóstico de problemas relacionados con aspectos sociales, funcionales, y de síndromes geriátricos, interviniendo siempre que sea necesario.

 

Profesionales de la medicina, enfermería, psicología, dietética y trabajo social, entre otras disciplinas, participarán en este apasionante reto clínico que promete ser uno de los más intensos de los próximos años.

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